domingo, 8 de octubre de 2023

Miliario de la Puerta de Moros - Madrid

Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista de la época de Carlos V y natural de Madrid, nos dejó en sus Quinquagenas (FERNÁNDEZ DE OVIEDO, 1989) registro de un posible miliario madrileño, que estaría situado en la Puerta de Moros, que se abría al SE del recinto cristiano de la villa:

«quando yo fuy mancebo desee saber e inquerir las antigüedades del fundamento de Madrid, e como no halle por su mucha antigüedad en «scritis», bolvime a conjeturar e mirar si en sus edificios toparia algun vestigio. E tope memorias de piedras esculpidas deletreros que dan noticia del tiempo de los romanos, que poseyeron a España.»

Entre las inscripciones que vio, seguramente alrededor de 1500, nos interesa sobre todo «una que avía estado enterrada cerca de la Puerta de Moros; la qual era tosca, rolliza y de forma de coluna, mas alta que un estado de hombre», en la que se podía leer, según su testimonio, la inscripción SERTORIS.

La forma: rolliza, «fuerte duro, redondo, como en figura de rollo»3, de forma de columna, y el tamaño, más alta de rollo», de forma de columna, y el tamaño, más alta que la estatura de un hombre, corresponden bien a un miliario.

Es decir, la inscripción se había traído de donde estaba enterrada, cerca de la Puerta de Moros, y se había colocado debajo del dintel de la salida del portillo, de forma que, en cien años y por el trajín del paso de llantas y herraduras, las letras que se podían leer en tiempos de Fernández de Oviedo se habían desgastado, de forma que Quintana ya no pudo reconocerlas.

Hübner recogió la inscripción en el C.I.L. II, con el número 3056, pero sin hacer ningún comentario a la misma y fue Fidel Fita (FITA, 1910) el que primero creyó que se trataba de una piedra miliaria, relacionándola con la de Valtierra.

Este miliario trajaneo no se conserva físicamente, y las noticias que tenemos de él nos han sido transmitidas por dos fuentes del siglo XVI, la contestación de Arganda a las llamadas Relaciones topográficas de Felipe II y las Antigüedades de las ciudades de España de Ambrosio de Morales.

La primera dice así: ALVAR EZQUERRA, 1993:1, 175):... Hallose en un pilar, en la casa de Pero Hernández, vecino de el, un letrero antiguo, que el susodicho dijo haberle traído del despoblado de Valtierra, que tiene las letras siguientes y apuntacion:

IMP. NERVA. CAESARAVGV.TRAIANVS. GER. PONT.MAX.TRIB. 

POTEST.IIII.COS.II.RESTI 

TVIT.ACOMP.XIIII

cuya declaración no entendieron.»

En cuanto a la segunda, Ambrosio de Morales (MORALES, 1575: f. 33 y p. 54) da una versión casi idéntica, aunque con distinta distribución de renglones:

   «IMP.NERVA 

         CAESARAVG. 

          TRAIANVS. 

          GER.PONT. 

          MAX. TRIB. 

          POT.III I P. P. 

         COS.II RESTI. 

         TVIT A COMPL.

Dice en castellano lo mismo que el mármol pasado [el miliario también trajaneo de la Barca de Los Santos, que inserta más atrás] sino que se lee el número de los consulados, y es quatro, y acaba con estas palabras: Restituyó este camino en las catorce millas que hay desde Compluto hasta aquí.»

La versión de Morales, por la propia naturaleza de la obra y la personalidad del escritor es más fiable que la del informante de la encuesta de Felipe II.

Fita (FITA, 4910), partiendo de la lectura de Morales del miliario Ide Valtierra, fue el primero en suponer que, a partir de lo que se podía ver en la piedra de la Puerta de Moros, que «estaría sumamente gastada, y de los vocablos esparcidos en dos renglones, un lector, nada exp , compuso la palabra SERTOR/S», cuando en realidad se trataría de un miliario como el de Arganda- Valtierra, en el que se habrían leído mal las líneas: GER.POnt/ max.tRIB.

Lostal (LOSTAL PROS, 1992: 65), siguiendo a Fita, afirmó que la pieza podía ser un miliario de Trajano, de fórmula similar a los tres de Alcalá, aunque, para él SERTORIS saldría de un hipotético GER.POnTIF

En 1995 la revista Hispania Epigraphica (HISPANIA EPIGRAPHICA, 1995: 552, p. 144) reseñaba la nueva transcripción de Lostal: «El autor reconoce el carácter hipotético de su restitución, y lo único que puede  sostenerla es la relativa abundancia de miliarios de Trajano en la zona centro en torno a Complutum. El miliario se fecharía entre el 10 de diciembre del año 99 y el 9 de diciembre del año 100.» Stylow, de forma lapidaria, afirma sobre la nueva lectura: «Restitución  sin fundamentos».

Por nuestra parte el año pasado presentamos (RODRÍGUEZ MORALES, 2007, 27-28) una posible lectura ligeramente diferente de la pieza:

«La lectura que dan las fuentes, SERTORIS, sería fruto del afán de los anticuarios del XVII de buscar un pasado glorioso a Madrid y provendría de un error al leer una piedra muy gastada; la formula podría ser más  bien GER(manicus) PONT(ifex), pudiendo fácilmente confundirse GER.PONT. con SER TORI(S).

» El lugar en donde se reconoció la pieza, una de las puertas de entrada a la ciudad medieval, y el uso que se le había dado, como piedra del pavimento, abundan en su hallazgo muy cercano, ya que no parece que se trate, como otras inscripciones de las que hay noticia  en Madrid, de una pieza traída de los alrededores como las que salpicaban las fértiles vegas del Henares y Jarama. No parece descabellado pensar que esa vía hubiera cruzado el solar que ocuparía la Madrid medieval, desde luego habitado en época romana, como se deduce de la serie de inscripciones procedentes de allí, para traspasar el Manzanares, conectar con la gran calzada que venía de Segovia por el puedo de la Fuenfría y se dirigía a Titulcia.»

Desde luego el argumento más claro a favor de esa vía sería la existencia del miliario de Puerta de Carros —negada por Stylow— , para lo que creo que tenemos que volver a examinar con cuidado —como hacemos aquí— el problema de la naturaleza de la inscripción.

Jesús Rodríguez Morales En El Miliario extravagante 



Vía Epora a Solía - Córdoba

Camino romano que comunicaba el Valle del Guadalquivir con el Norte de la Provincia de Córdoba, franqueando Siena Morena y cruzando el Valle de Los Pedroches. Este antiguo camino facilitaba a los habitantes del sector oriental del Conventus Cordubensis" el acceso directo a dos rutas que penetraban el la Meseta sin tener que dar un gran rodeo y llegar a  Corduba para desde allí tomar los mismos caminos.

La calzada partía de Montoro (Epora) con dirección SE.-NO., cruzaba el río Guadalquivir y el arroyo Arenoso, llegando a «Las Casillas», donde se conserva un tramo de calzada en perfecto estado. Continuaba su recorrido atravesando los términos municipales de Villanueva, Torreca,po y Santa Eufemia, hasta alcanzar Solia (cerro de Majadalaiglesia, El Guijo, Córdoba). Desde esta población la vía se dirigía a enlazar con la ruta Corduba-Sisapo/Mirobriga,2° lográndolo a la altura de la actual Santa Eufemia.

El camino atravesaba un rico distrito minero que contaba con minas de plomo argentífero y cobre, como las de La Herrería y arroyo de Almadenejos, en Montoro, o la de Minas Viejas, en Santa Eufemia. Igualmente, al cruzar el valle de los Pedroches discurría próxima a varias explotaciones mineras que probablemente sacarían su producción de cobre o de plomo argentífero por este camino: Filón Zumajo, en Cardeña; dehesa, en Conquista; la Pililla y cortijo de Peralbo, en Dos Torres; Almadenes de Solana, llano Tabernero y dehesa de Quirós, en Pozoblanco.

Diversos trabajos han puesto de relieve el importante proceso de romanización que sufrió el área cordobesa de Siena Morena,' debido a sus posibilidades mineras, mientras que los hallazgos epigráficos de la zona nos informan de la existencia de una importante ocupación rural en el Noreste de la provincia de Córdoba en época Imperial, especialmente en los siglos I y II d. de C. Por tanto, podemos pensar que la vía Epora-Solia alcanzó su máximo desarrollo en los primeros siglos del Imperio, quizás coincidiendo con la reactivación de la minería del cobre, tan abundante en  la zona, que en la región cordobesa siguió explotándose hasta el siglo II.



sábado, 7 de octubre de 2023

Vía costera Castulo a Malaca

El "Itinerario de Antonino", es un cuadro de las principales rutas del Imperio Romano, con indicación de las ciudades o núcleos urbanos, denominados mansiones y de las distancias entre ellas. Se fecha la redacción definitiva en los primeros años del emperador Diocleciano, con interpolación de datos anteriores y posteriores.

En este Itinerario, se reflejan las dos vías que atravesaban la costa malagueña: la vía "Item Castulo-Malaca" y la vía "Item Malaca-Gades".

Estas dos vías, al parecer de varios autores, eran parte de las que supervivieron a la vía prerromana denominada Vía Heráklea. El nombre era debido a que fue por ella por donde Hércules transportó los toros de Gerión.

Otros autores identifican esta Vía Heráklea con la Vía Augusta, pero esta última, desde Cartagena se alejaba de la costa, dirigiéndose a Cástulo, Córduba e Hispalis, alcanzando la costa de Gades, mientras que la Vía Heráklea, al parecer, bordeaba toda la costa desde los Pirineos hasta Gades.

Para Enrique Gozalbes no es segura la denominación de Vía Heráklea, pues según indica este autor, ese nombre no está documentado en Hispania y tan sólo lo está en el paso por los Alpes en Mont Genevre (8).

La vía de Cástulo a Malaca, describía un gran arco flexionado hacia el este, para llegar a la costa en Urci 

Tanto Thouvenot como Roldán, señalan que la creación de esta vía, debió ser anterior a la reforma de fronteras realizada por Octavio Augusto, por la cual, Cástulo pasó a pertenecer a la provincia Tarraconense, ya que son muy escasas las vías que atraviesan dos provincias.

Entre la primera mitad del siglo I a. C, hasta casi principios de nuestra Era, las monedas de la ceca de Malaka, con su simbología respecto a la forja de metales, nos muestran que el mineral de Cástulo, era exportado por Malaca. Por tanto, esta vía costera, no sería utilizada o carecería de importancia, pues en caso contrario, otros puertos más cercanos (entre Urci y Malaca), hubiesen sido los focos exportadores del mineral, como lo fueron en época imperial romana, las mansiones de Urci y Sexi.

La vía principal que unía Cástulo con Malaca, en época prerromana y republicana, era a través de Antequera, siendo Malaca el primer puerto de acceso.

Teniendo en cuenta esto, creemos que se puede fechar la revalorización de esta vía, entre la desaparición de la simbología respecto a la fundición de metales en la ceca monetaria malagueña y la reforma provincial augústea.

Existe un hecho fundamental en este período de tiempo que oscila en la última mitad del siglo I a. C. y que justifica su creación o su mejora. Las guerras civiles romanas entre los partidarios de Pompeyo y los de César. 

Estas guerras tuvieron una enorme repercusión en la Bética, donde se decidió la definitiva derrota de Pompeyo en la batalla de Munda.

Al ser bastante abrupta la costa malagueña oriental y granadina, la vía necesariamente fue serpenteando las dificultades geográficas, introduciéndose en el interior, buscando los pasos naturales para evitar los acantilados numerosos, acercándose a la costa en las pequeñas llanuras fluviales.



viernes, 6 de octubre de 2023

Vía de Zaragoza a Pamplona

Vía de Zaragoza a Pamplona: Magallón, p. 146 y ss. El miliario hallado en el Barranco de Valdecarro, término de Ejea, que marca 38 millas sin duda a Zaragoza (Magallón, p. 251 n' 6), me parece argumento decisivo. Sin embargo, al describir esta vía siguiendo un trabajo de AGUAROD y LOSTAL, me da la impresión de que Magallón combina algunos datos que deben corresponder a otras vías.



jueves, 5 de octubre de 2023

EL BAETIS COMO VÍA DE COMUNICACIÓN;

Al estudiar la red viaria que surcaba el Alto Guadalquivir, no podemos olvidarnos de la principal arteria comercial de la zona que era el Baetis. 

Estrabón, en el libro III de su Geographika, nos informa que el Baetis era navegable hasta Castulo y describe el sistema de transporte fluvial existente en el Guadalquivir: hasta Hispalis (Sevilla) podrían llegar las grandes naves mercantes de alta mar, desde Hispalis a hipa (Alcalá del Río, Sevilla) sólo podrían hacerlo las pequeñas, y desde esta población a Corduba se utilizarían barcas fluviales. Igualmente, nos informa que tras alcanzar Castulo el río dejaba de ser navegable (Geographika, 111, 2, 3).

  Según señala el mismo Estrabón (III, 2, 3), la navegación por el Guadalquivir hasta Corduba era posible con barcas de río «que ahora se construyen con tablas bien ajustadas, mientras que antes eran hechas de un tronco solo». El geógrafo de Amasia estaba diferenciando claramente las condiciones de navegación que tenía el Baetis en su época, que permitían la llegada a Corduba de barcos realizados con piezas ensambladas (barcazas de ribera), de las existentes con anterioridad, cuando sólo era posible surcar este tramo del río en piraguas construidas a partir de un único tronco (monóxilas). Como Estrabón escribe a finales del siglo I a.C., debemos entender que en los últimos decenios de este siglo, coincidiendo con la gran labor colonizadora desarrollada por Augusto, debieron realizarse obras de acondicionamiento del curso fluvial que facilitaron la navegación por el Baetis. Tales obras consistieron en construir diques, presas y canales (fossae) destinados a fijar el cauce del río y a crear caminos de sirga en las zonas donde la navegación podía ser problemática.'

Desde época augustea, la navegación fluvial pudo realizarse durante todo el año hasta Corduba y estacionalmente (entre noviembre y mayo) entre mediados del siglo XV y finales del XIX.' Pese a lo señalado, debemos pensar que el transporte de madera por el Baetis debió de darse desde la Antigüedad, puesto que no se necesitaba ningún tipo de infraestructura para poder realizarse y los recursos forestales fueron  abundantes.

Finalmente, debemos señalar que el Baetis y sus afluentes navegables  no sólo fueron utilizados para la exportación. Otros productos fueron transportados aguas arriba del Guadalquivir para su comercialización en distintas zonas de la provincia, como las salazones y salsas saladas fabricadas en Gades y en la costa malagueña, mármoles y calizas procedentes de diferentes canteras, obras de arte como esculturas y sarcófagos, o terra sigillata hispánica de la Rioja.

CONCLUSIÓN.

En los metales procedentes de Sierra Morena: en primer lugar, los lingotes eran recogidos por mayoristas que recorrían los lugares de producción, se marcaban con su nombre y se transportaban a un puerto fluvial del Betis. A continuación, los lingotes se cargaban en barcazas fluviales y se llevaban hasta Hispalis, donde llegaban los grandes barcos de navegación marítima. Por último, los lingotes eran tomados por negotiatores que los marcaban con su nombre, los cargaban en sus barcos y los transportaban con destino a Italia.

Aunque desconocemos en qué sector concreto fueron producidos estos lingotes de plomo, creemos que el mismo esquema de comercialización debió de darse para el metal obtenido en las diferentes zonas de Sierra Morena (Central y Oriental). Por último, debemos señalar que todos los pecios en los que aparecieron los lingotes estudiados por Domergue se fechan en época augustea o en el primer cuarto del siglo I d.C., confirmándonos que en estas fechas el transporte fluvial por el Guadalquivir se desarrollaba de forma intensa.

Junto a los metales, otros artículos béticos debieron ser comercializados por el río, como la madera procedente de la Sierra de Cazorla y Segura. El transporte de madera mediante flotación sobre el agua de los ríos fue un sistema muy empleado desde la Antigüedad y era realizado por los dendrophoroi con la ayuda de pértigas.' Este sistema de transporte era más rápido que el terrestre y mucho más cómodo, pues un tronco sobre el agua es más fácil de desplazar. Los pinos talados en las sierras de Cazorla y Segura debieron ser conducidos hacia el Guadalquivir utilizando el Guadalimar y sus afluentes, como el Orcera, Trujala y Hornos, para posteriormente ser vendidos en las más importantes ciudades ribereñas, donde solían ser empleados en la construcción" o en los astilleros. Este tipo de transporte, especialmente el realizado mediante barranqueo (troncos sueltos dirigidos desde las orillas con pértigas terminadas en doble gancho de hierro), está atestiguado en el Guadalquivir.




miércoles, 4 de octubre de 2023

Iniesta a Vara del Rey - Cuenca

 El quinto camino es el de Inieta á Vara del Rey, del cual he tenido ocasión de hablar antes, además de señalarlo en mi estudio de las vías romanas entre Sigüenza y Chinchilla, aunque allí, fundándome en las noticias que tenía, indicaba su origen en Pozo Amargo, en vez de Vara de Rey ; pero ambos pueblos, así como el de Sisante, también nombrado ahora, están muy próximos entre sí. Lo que no creo es que dicho camino tocara en Villanueva de la Jara, por hallarse este pueblo bastante separado de los otros por donde iba y en los cuales hay vestigios casi indudables así como de Villagarcía, donde se han encontrado más recientemente, lo que es interesante, siempre, es el señalamiento de restos de antigua población en Villanueva de la Jara.





martes, 3 de octubre de 2023

Puente de Villarente a Almanza - León

Del Puente de Villarente a Almanza: "Este antiguo itinerario tuvo una importancia histórica notable por enlazar los valles del Porma, del Esla y del Ceo..."Cat. puentes León, 555). El paso del Esla en Gradefes "se remonta a la dominación romana" (ibid 558). Estas observaciones nos permiten rectificar el trazado de esta vía propuesto en Repertorio.