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jueves, 3 de septiembre de 2020

Campamentos de la Poza - Campoó de Enmedio


Los campamentos de La Poza se encuentran en el municipio de Campoo de Enmedio, concretamente cerca de la localidad de Cervatos. Los dos asentamientos de campaña o castra aestiva fueron descubiertos por Ángel García Aguayo aunque fueron realmente identificados como campamentos militares por Jose Manuel Iglesias Gil y Juan Antonio Muñiz Castro. Fueron ellos quienes propusieron la posibilidad de que pudiesen acoger temporalmente un contingente que participase en las Guerras Cántabras, un destacamento (vexillatio) de la Legio IIII Macedonica, o que incluso fuese el campamento de la famosa cohors I Celtiberorum. Para quien no lo sepa, la cohors I Celtiberum fue una unidad auxiliar de infantería, con caballería de apoyo, del ejército imperial. No sería hasta el año 2001 cuando Eduardo Peralta detectase que no se trataba tan solo de un campamento, sino que existían dos superpuestos, posiblemente utilizados en diferentes campañas. Las únicas campañas arqueológicas realizadas hasta el momento fueron realizadas por el arqueólogo Juan José Cepeda y su equipo, quienes realizaron un total de cinco sondeos (tres en el campamento I y dos campamento II).
El primero de los campamentos tiene una superficie total de 7,7 hectáreas, mientras que el segundo se extiende por un total de 4,6. Destacamentos sobre ellos que, a nivel estructural y de planta, son el "típico" campamento romano: de tipo rectangular con las esquinas redondeadas. Las defensas principales o aggeri del primero de ellos tiene una anchura en su base de 2,70 metros aproximadamente, realizándose mediante terraplenes de tierra y piedras extraidas del foso que circundaba todo el recinto campamental. Posee puertas en clavícula interna en el norte (porta praetoria), en el oeste (porta principalis sinistra) y en el este (porta principalis dextra). En este punto, permítanme dejar de ser objetivo: La puerta sur del recinto fue destruida por el gaseoducto de Enagas
El segundo de los campamentos aprovecha el mismo eje de orientación (noroeste-suroeste) que el primero. Estructuralmente, respecto a sus accesos, tan solo podemos hacer referencia a la aparición de parte de una de las puertas laterales en forma de clavícula interna.

Regio Cantabrorum

domingo, 23 de agosto de 2020

Campamento Romano de El Cincho

El campamento romano de "El Cincho" se sitúa en la cima de un cerro cercano al núcleo de La Población de Yuso (Campoo de Yuso), aproximadamente a unos 924 metros de altitud en su cota máxima. Su situación, dominando visualmente la gran llanada de La Vilga (hoy inundada por el Embalse del Ebro), era de gran importancia estratégica para el ejército romano, siendo un asentamiento de gran importancia en las campañas inmediatamente posteriores al año 27 a.C. Su nombre proviene de la evolución del latino "cingulum", con sentido aquí de cinturón amurallado en torno la cima. Hasta no hace muchos años, el lugar se había destinado a pastos y a la explotación ganadera, sin siquiera saberse el tesoro que albergaba.
En el último siglo, parte del yacimiento fue destruido debido al emplazamiento atrincherado del ejército y las milicias republicanas en la guerra Civil Española. Concretamente, existen tres líneas de trincheras en zig-zag al este del cerro, ya que en este punto era donde se controlaba el paso de la carretera de Reinosa a Corconte. Los sondeos arqueológicos realizados han permitido constatar el tipo de estructura defensiva del campamento de El Cincho. De dentro afuera existe un pasillo de ronda-“verna” con suelo de tierra pisada que formaría parte del “intervallum”, el cual se situaba entra la empalizada y las primeras tiendas del campamento. Se ha detectado también el “vallum” o base de piedra donde se colocaba la empalizada. Esta base, conformada por piedra seca irregular y sin trabajar, se sitúa sobre el “agger” levantado con la tierra extraída de los fosos o “fossa”.
Estructuralmente el yacimiento de El Cincho tiene dos secciones claramente diferenciadas. En primer lugar está el campamento como tal, con los restos de un muro (agger) y foso (fossa) perimetrales. Sus esquinas son redondeadas tal y como se aprecia en la imagen, observándose además otro muro que divide el área de asentamiento y que refuerza las estructuras de defensa. Por último, en el sector oeste del yacimiento, existen una serie de amontonamientos y alineamientos de piedra sin trabajar.
Centrándonos en el amurallamiento externo, podemos observar dos accesos principales al recinto. Concretamente a través de puertas en clavícula, destacando entre ambas la localizadas en la zona norte y de reseñable espectacularidad. La muralla rodea el cerro a una altitud aproximada de 905 metros y alcanza un perímetro de 1.510 metros extendiéndose 528 metros de norte a sur y 330 metros de este a oeste en sus longitudes máximas. Con estas dimensiones encierra un total de 152.000 metros cuadrados, dándonos este dato a entender la importancia del mismo. Como se puede apreciar, está divido en dos partes: El recinto norte, el cual tiene unos 59.000 metros cuadrados y el sur (con los restantes 93.000), dejando el recinto principal en la parte alta del cerro.

Regio Cantabrorum 

miércoles, 5 de febrero de 2020

Santa María de Hito (Valderredible)

Santa María de Hito (Valderredible) es uno de los pocos vestigios romanos encontrados en Cantabria hasta el momento en cuanto a villas/recintos termales de época bajo imperial se refiere. Guardar diversas similitudes, que explicaremos a continuación, con el resto de villas romanas encontradas en nuestra región: Camesa Rebolledo (Valdeolea) y San Juan de Maliaño (Camargo). La más llamativa es que sobre las ruinas de todas ellas se crearon necrópolis visigodas o medievales, las cuales estuvieron ligadas a un iglesia o ermita cercana, en el caso de estas últimas ubicadas justo encima. La villa romana de Santa María se encuentra en las inmediaciones de la iglesia del mismo nombre, circunstancia que la diferencia del resto por no estar en las entrañas de este templo románico.
Cronológicamente podemos situar su ocupación entre finales del siglo III d.C. y finales del IV d.C., siendo esta otra similitud con el resto de villas encontradas hasta el momento. Es destacable su estilo, ya aun siendo el modelo arquitectónico de tipo "mediterráneo" el más extendido, fue edificada al estilo "nórdico". La diferencia principal a este respecto estriba en la orientación de las estancias por diversos motivos, bien climatológicos o bien estructurales. Desde entrada de la villa se accedía a un amplio pasillo por el cual se llegaba a las salas de recepción y las estancias señoriales. Este sector tenía 3 habitaciones, todas con "hypocaustum" (sistema subterráneo de calefacción). En la parte norte se encontraban además las dependencias de uso común, las cuales se encontraban comunicadas entre sí mediante escaleras por encontrarse a diferentes alturas.
Tanto la necrópolis, que veremos un poco más adelante, como la villa romana se sitúan a un lado de la carretera entre San Martín de Elines y Santa María de Hito. Es más, se cree que dicha carretera divide u oculta parte del yacimiento que al día de no hoy no es visible. Se excavó entre los años 1979 y 1986 y la área sondeada ocupaba un total de 56 por 24 metros. No olvidemos por último que la dicha necrópolis, con más de 400 sepulturas, es la más amplia de las excavadas en Cantabria hasta la actualidad. En este sentido, nos vemos obligados a mencionar a la arqueóloga responsable de todas las campañas aquí realizadas a finales del siglo XX: Rosa Gimeno García-Lomas.
No debemos olvidar que los hallazgos e interpretaciones arqueológicas más relevantes de Santa Maria de Hito se realizaron hace más 25-30 años..con todo lo el valor que esto conlleva por ser otra época y disponer de muchos menos medios y avances que en la actualidad.

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sábado, 14 de diciembre de 2019

Itinerario de Barro - Astorga

Consideradas por muchos como el santo grial del conocimiento epigráfico de las vías romanas det norte de Hispania. las tablillas han generado controversia desde su descubrimiento. De hecho se sabe que fueron descubiertas en Astorga (la antigua Asluhca
Augusta), pero nada se sabe del lugar exacto de su localización ni de la fecha de su hallazgo. Fueron colección particular de D. Sebastian de Soto Posada y Cortés Llanos (Cangas de Onis) y en la actualidad están depositadas en las vitrinas del Museo Arqueológico de Asturias.
En varias de nuestras publicaciones hemos hecho hincapié en la importancia del 'Itinerario de Barro'. Pero..¿qué es?, ¿dónde se descubrió?,¿por qué tantas dudas sobre su origen?.
El ‘Itinerario de Barro" es una serie de cuatro tablillas de barro romanas que contienen cinco guias de caminos del noroeste peninsular. 
Datadas a mediados del siglo III d.C., fueron objeto de grandes controversias en cuanto a su antigüedad, ya que durante mucho tiempo se creyó que se crearon a finales del siglo I d.C o principios del II d.C. No ha sido hasta el año 2013 cuando se ha sabido realmente su antigüedad, encargándose el Laboratorio de Datación y Radioquímica de la Universidad
Autónoma de Madrid de realizar esta tarea. Gracias a las pruebas de termolumimscencia. se sabe que la fecha de creación de las tablas está entre los años 267 d.C. y 276 d.C.
Las cuatro placas tienen forma rectangular (14x12 centímetros) y a juzgar por el asa en forma de cola de golondrina que se conserva en la placa II. se cree que su finalidad era ser colgada en una pared pública para la información de los viajeros. 
En esa misma placa (la nro. II) también aparece la firma del magistrado municipal 'dunvir'. En este sentido, la placa/tablilla que más mencionamos en Regio Cantabrorum es la número I (en la imagen), ya que es la que hace referencia al recorrido de Via Legione VII Gemina ad Portum Blendium que. partiendo de Legio VII Gemina (León), tiene su final en Portus Blendium (Suances). En otro momento detallaremos más el resto de placas/tablillas, ya que merece la pena echarlas un vistazo a todos. 
Desde Regio Cantabrorum queremos agradecer a &LinoMantecon su colaboración, ya que la información que dábamos del 'Itinerario de Barro' en todo el portal aún hacia referencia a su antigua datación (finales del siglo I d.C. / inicios del siglo II d.C.)

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viernes, 12 de abril de 2019

Peña Amaya - Burgos

Amaya es uno de los baluartes de la antigua Cantabria, elevándose esplendorosa sobre la llanura burgalesa. 
Esta enorme atalaya (1377 metros de altitud) ha sido habitada desde la Prehistoria, alcanzando gran auge en cuanto a presencia humana se refiere a finales del siglo X a.C. Es a partir de este punto donde Amaya comienza a tener una importancia destacable, convirtiéndose en uno de los principales castros cántabros en la Edad del Hierro. 
La raíz del topónimo "Amaya" quiere decir "am(ma)" o "madre", implicando que su nombre Amaya o Amaia es referido a "ciudad madre", implicando que su nombre Amaya o Amaia es referido a “ciudad madre” o como se denominaría más adelante "capital". No se sabe a ciencia cierta si Amaya fue en esencia capital de los cántabros prerromanos, ya que ninguna fuente clásica así lo recoge. Además no se han obtenido evidencias arqueológicas que así lo reflejasen, teniendo mucho más peso (por ejemplo) los hallazgos de Celada Marlantes, La Ulaña o Monte Bernorio. La misma idea de "capitalidad" no parece muy acertada para unas gentes organizadas en clanes, habitantes de poblados elevados sobre montes interconectados visualmente. De todos modos apoyados en la toponimia y ese aire místico y legendario, muchos creen que si fue la antigua capital de los cántabros.
Este bastión estratégico que domina el acceso de la meseta a territorio cántabro fue conquistado por los romanos en el transcurso de las guerras cántabras (29-19 a.C.) quienes fundaron entonces la cuidad de Amaya Patricia. La cita más antigua de Amaya la encontramos en el Itinerario de Barro, serie de cuatro placas/tablillas con las vias romanas del noroeste peninsular que data del siglo III d.C.. En la placa número I del citado Itinerario se señala el recorrido de la Vía Legione VII Gemina ad Portum Blendium que, partiendo de Legio VII Gemina (León), tiene su final en Portus Blendium (Suances):
Otro de los datos que nos indican su importancia estratégica y militar es que el mismísimo Cesar Augusto tuvo instalado un campamento en las proximidades de Amaya. Poco más se supo en los siglos posteriores hasta la llegada de los visigodos. Es a partir de aquí donde su nombre vuelve a sonar con fuerza. De todos modos ahora nos ocupa hablar de sus orígenes y su desarrollo en la época romana, habrá tiempo más delante de centrarnos en Amaya y su esplendor en la época visigoda – ducado de Cantabria.
En lo alto del cerro de La Peña se encontraron vestigios de las edificaciones correspondientes al periodo romano. Evidentemente, es mucho más visible y notable la presencia de construcciones medievales, pero no debemos olvidar que tras la toma de Amaya se estableció un bastión militar (en lo visual) en este punto. Desde aquí sería sencillo mantener un control sobre la vía que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga), Julióbriga (¿Retortillo-Reinosa?) y Portus Blendium (Suances), siendo Pisoraca el posible campamento de la Legio IV Macedónica. La vía transcurría al oeste de Amaya, hecho éste que disminuyó el valor estratégico del Castro de la Ulaña (desplegado al este de Amaya). Eso explicaría que La Ulaña contenga mayores restos prerromanos, pero que fuese abandonada en época romana.

Regio Cantabtorum

jueves, 11 de abril de 2019

Batalla de Monte Cildá - Palencia

Como todos sabemos, en el siglo I el Imperio romano comenzó el asalto definitivo a los territorios de Regio Cantabrorum, llevado a cabo en persona por el mismísimo emperador César Augusto. Según las fuentes escritas, a los pies de Vellica se desarrolló una monumental batalla entre romanos y cántabros que culminó con la toma de la cuidad y sobre la que intervino el propio emperador en persona.
Esta conquista fue llevada a cabo por la Legio IIII Macedónica establecida por aquel entonces en Pisoraca (Herrera de Pisuerga). 
Esta batalla fue la antesala de la conocida como “Batalla del Monte Bernorio” y se cree también que, por la envergadura de la misma, intervino la Legio IX Hispania. Como no, tras conquistar la ciudad de Vellica fue destruida por parte de las fuerzas romanas.

Ocupación romana
Se sabe a ciencia cierta que tras la toma y destrucción de la cántabra Vellica surge Villegia, ciudad romana que fue citada en el Itinerario de barro, atravesada por la Via Legione VII Gemina ad Postum Blendium. Algunos autores afirman incluso que fue convertida en Acrópolis.
Los romanos fortificaron fuertemente este enclave, ya que como hemos comentado previamente, tenía gran valor estratégico de cara a las Guerras Cántabras y posterior control del territorio. Fue reforzada en, como mínimo, 3 ocasiones para defenderse de las invasiones barbarás, llegándose a utilizar los restos de las antiguas edificaciones cántabras e incluso lapidas sepulcrales (la última en el siglo V d.C. según atestiguan las investigaciones). De hecho, en la actualidad todavía se conservan restos de esta muralla, tal y como podemos observar en las imágenes de esta sección.

Regio Cantabrorum

miércoles, 18 de julio de 2018

Campamento de Curriel.los - Aller y Lena

El campamento de Curriel.los (Concejos de Aller y Lena, Asturias) es sin duda uno de los iconos de la conquista y posterior dominio del Imperio Romano no solo en Asturias, también del norte de Hispania. Su entramado estructural, su ubicación a más de 1.600 metros de altitud, su dominio sobre la vía Carisa (también se puede ver la costa en días despejados) y su posición en un paso estratégico desde la Meseta hacen de este yacimiento un lugar especial. Se ubica en el pico de La Boya, cuya altitud máxima es de 1.727 metros. Concretamente se extiende por la plataforma que componen dos pequeños cerros redondeados (ver en el mapa) unidos por una pequeña depresión. Incluso esta altitud hacia dudar en el pasado sobre su más que posible adscripción cronológica, además de otros elementos como veremos a continuación.
A diferencia de otros enclaves cercanos que han sido hallados en estas últimas décadas (pocos años en algún caso), Curriel.los es conocido desde hace mucho más tiempo, si bien es cierto que su potencial arqueológico y el volumen e importancia de lo allí encontrado es más contemporáneo. La existencia del yacimiento fue dada a conocer en el año 1858 por el erudito y militar Elías García Tuñon, quien quedó fascinado por el hallazgo de restos de unos yelmos romanos. Es por ello por lo que, contando además con parte de las enormes estructuras defensivas que encontró, creyó que estaba antes unos restos estructurales de origen indígena relacionados con el escenario bélico del Monte Medulio. Esta hipótesis inicial fue desacreditada a principios de siglo XX, cayendo en el olvido. De todos modos, Curriel.los seguiría durante décadas siendo considerado un poblado de la Edad del Hierro con posible reutilización romana (González, 1966:268), incluso sin tener nada que ver con el Bellum Cantabricum et Asturicum. Pero el avance del conocimiento en la castrametación romana, la aparición de nuevos elementos estructurales y las diferentes evidencias llevaron a los investigadores a no tener dudas sobre su adscripción meramente romana, aun siendo un campamento con muchas peculiaridades respecto a una construcción "canónica".
Está claro que la contextualización e investigación de Curriel.los ha marcado un antes y un después en el conocimiento de la conquista romana de Asturias. Gracias a la importancia de los restos materiales y estructurales, podríamos decir para entendernos (las comparaciones son odiosas) que nos encontramos con lo que supuso el hallazgo y estudio de la Espina del Gallego para Cantabria hace ya alguna década. Hoy en día, la proliferación de nuevos "campamentos de alta montaña" lleva camino de cambiar el mapa de las Guerras Astur-Cántabras como ocurrió por aquel entonces: L.laguezos, A Granda das Xarras o A Recacha en Asturias y Castro Negro, el Castellum de Vistrió o el campamento de Pando en Cantabria son ejemplos de este avance en la investigación. Eso sí, siempre y cuando las administraciones apoyen este tipo de proyectos que tanto conocimiento aportan a la cultura general.

Estructura básica del yacimiento
El campamento de Curriel.los consta de cuantiosas estructuras defensivas, ofreciendo una distribución desigual. El sector más fortificado se encuentra en el cerro más septentrional, rodeándolo con hasta tres vallados concéntricos alrededor de la cumbre. La línea interna consta de un talud que cierra la cima, la intermedia se compone de un agger con fossa cuádruplex (sencillamente increíble) mientras que la línea más externa está conformada por un agger más una fossa dúplex.
Como podemos apreciar en la imagen, otros dos valla con agger y fosa dúplex descienden desde la cima hacía la ladera en dirección Suroeste para crear un espacio triangular que culmina en un manantial. Todo el aparato defensivo estaría precedido por un largo brachium (brazo) integrado nuevamente por un agger y fossa que cortaría la vía Carisa en el Norte. Por último, en el cerro Sur, se puede apreciar una línea defensiva de lo que se cree que pudo ser parte un recinto que lo rodearía, si bien el resto ha desaparecido por procesos erosivos o bien no llego a finalizarse.
Curiosamente, todas las defensas vistas hasta este momento se encuentran en la vertiente occidental del yacimiento, posiblemente el sector más expuesto y por lo tanto con mayor necesidad constructiva. Por el contrario la vertiente oriental no tiene esa masificación, todo lo contrario. Nos encontramos tan solo con varias plataformas o terrazas escalonadas que probablemente se conformaron por inmensos deslizamientos geológicos. Cuatro de ellas, como observamos en la imagen, fueron incorporadas al asentamiento de un modo u otro. El acceso al campamento se realizaba por un único punto a través de la via principalis, que arrancaba en el Sur de la propia vía Carisa. El resto de vías encontradas hasta el momento se hayan en el interior del campamento, y son pasos entre los diferentes recintos y sectores o los conocidos como “paseos de ronda”.
En total, sumando las longitudes de defensa activa y los diferentes perímetros, nos encontramos ante un entramado de más de 1,5 kilómetros de estructuras. Esto, unido a los diferentes recintos os espacios que encerraban, nos dejan una superficie total de unas 4 hectáreas. Se cree que en total pudo albergar a unos 5.000 legionarios.

(Regio Cantabrorum)

jueves, 17 de agosto de 2017

Campamento de El Alambre - Fuencaliente de Lucio

El castra aestiva de El Alambre (Fuencaliente de Lucio, Burgos) forma parte de la élite campamental romana relacionada con el conflicto bélico de las Guerras Cántabras. No olvidemos que nos encontramos cerca uno de los "puntos calientes" de la contienda, concretamente en las inmediaciones del campamento romano de El Castillejo y el oppidum de Monte Bernorio. 
Se encuentra ubicado en un cerro situado al Suroeste de la citada localidad, en un paraje denominado "El Alambre", topónimo que le da nombre. Fue descubierto en 2003 por el equipo conformado por Eduardo Peralta Labrador, Federico Fernández y Roberto Ayllón, dentro de su conocida campaña de prospecciones arqueológicas de la zona que saco a la luz varios yacimientos romanos. Cabe destacar que el hallazgo vino dado por una referencia dada Miguel Ángel Fraile López, quien les puso sobre la pista de un posible castro indígena en las inmediaciones del lugar. Con posterioridad, aun teniendo casi la certeza de que nos encontramos ante un campamento romano, Fraile ha preferido interpretarlo como un asentamiento castreño de la Edad del Hierro.
De lo que no cabe duda es que nos encontramos ante un recinto defensivo de grandes dimensiones, en una cima elevada rodeada por pendientes pronunciadas a modo defensa natural y con varias "fuentes" de agua adyacentes (el arroyo El Alambre por el Este y el río Lucio por el Norte), circunstancias todas idóneas para su construcción. Desgraciadamente, la actividad agrícola en alguno de los sectores y la falta de protección del yacimiento, pueden llevar a pensar que se ha perdido parte de la historia del mismo por el camino. Esperemos que futuras intervenciones arqueológicas nos muestren un poco más de lo que parece un enclave vital para el asedio y control del territorio de los antiguos cántabros.

(Regio Cantabrorum)

jueves, 10 de agosto de 2017

Castellum de A Recacha

El campamento o castellum de A Recacha es un pequeño recinto fortificado que se sitúa en lo alto de un imponente espolón en la sierra de Penamarela. Se ubica a tan solo 1.700 metros en línea recta de otra de las joyas arqueológicas de la zona: El campamento romano de A Granda das Xarras. Es cuanto menos curioso que nos encontremos con dos recintos campamentales tan próximos y a la vez divididos en tres provincias diferentes: Lugo, León y Asturias.

(Regio Cantabrorum)