lunes, 17 de junio de 2019

Museo de Palencia


La ciudad de Palencia, capital de la provincia homónima, está situada en el noroeste de España, en la comarca de Tierra de Campos. 
La Pallantia vaccea entra en el marco de la historia de Roma a raiz de las guerras celtibéricas (155-133 a.C.), siendo asediada por el cónsul romano Lúculo en el 151 a.C., por Lépido en el 137 a.C. y por Cornelio Escipión en el 134 a.C. La caída de Numancia en el 133 a.C. marcó definitivamente la romanización de la tierra palentina. La paz alcanzada en la época imperial romana, favoreció la creación de un gran número de villas rusticas. Muchas de ellas fueron destruidas durante las invasiones germanas del tercer cuarto del siglo III d.C. No obstante, tras pasar la amenaza bárbara, volvieron a resurgir, siendo una muestra de ello, en tierras palentinas, las villas de la Olmeda (Pedrosa de la Vega), la Tejada (Quintanilla de Cueza) o Possidica (Dueñas). 
No existen en Palencia vestigios de época romana que podamos destacar, salvo el puente de Puentecillas, de origen romano, reformado en el siglo XVI. La principal atracción es la visita al Museo Arqueológico de Palencia, donde se exhiben piezas del pasado palentino, desde la Prehistoria hasta la Edad Media. 
El Museo de Palencia, ubicado en la renacentista Casa del Cordón, del siglo XVI,  guarda interesantes muestras de la romanización de la provincia palentina. La planta baja del museo está íntegramente dedicada a la civilización romana. Entre los múltiples objetos del museo podemos ver las  teseras de hospitalidad, pactos entre los distintos pueblos indígenas que pasaron a formar parte del derecho romano (hospitium), como las del Pacto de Virovia (Bivriesca), el jabalí de Herrera de Pisuerga o las manos enlazadas de Paredes de Nava.
Es especialmente relevante el mosaico de Océano y las Nereidas, hallado en la Villa Possidica en Dueñas y datado en la primera mitad del siglo IV d.C. En el centro del panel se encuentra la máscara del dios marino Océano, con sus característicos cuernos de pinzas de crustáceos y sus barbas de algas. Encima de la cabeza nadan dos delfines, llevando uno de ellos un salmonete en la boca. El cortejo de Océano esta enmarcado por dos Nereidas, situadas a ambos lados de la cabeza del dios: la de la izquierda, vista de frente, está montada sobre un toro, y la de la derecha, de espaldas, va montada sobre una pantera. La excepcional calidad estética del mosaico lo hacen candidato a ser uno de los mejores elementos musivarios de la Hispania romana.
Otras obras de interés lo constituye el Tesoro de las Filipenses, joyas y monedas de plata (denarios) aparecidas en el interior de un recipiente de cerámica y posiblemente ocultadas durante las guerras sertorianas en torno al 72 a.C.; los bustos romanos de Becerril, de un hombre y una mujer y realizados a finales del siglo II d.C.; o el conjunto de esculturas de bronce, también del siglo II d.C., entre las dque destacan las de los gladiadores retiarius y samnita, la de Isis Fortuna, o la de Mercurio.

Viator Imperi

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